
(1) Juan Ignacio Cuesta Millán: 'La boca del Infierno. Claves ocultas de El Escorial', Santillana Ediciones Generales, S.L., 2ª edición, junio de 2006, página 71.
Impresiones de un caminante madrileño recorriendo los lugares más emblemáticos y esotéricos de la provincia de Guadalajara

(1) Juan Ignacio Cuesta Millán: 'La boca del Infierno. Claves ocultas de El Escorial', Santillana Ediciones Generales, S.L., 2ª edición, junio de 2006, página 71.

Aunque su nombre es Virgen de los Enebrales, todos en Tamajón y los pueblos de alrededor, la conocen con el cariñoso apelativo de la Serrana. También es cierto que, si bien la talla, a juzgar por lo poco que se ve de ella, no parece, ni remotamente la original, lo que representa sí que podemos decir que se remonta a los primeros tiempos de la Reconquista; aquellos tiempos oscuros en los que, una vez conquistado el territorio a los moros, se iniciaba en España el imparable fenómeno de la repoblación. Fenómeno que, curiosamente, también trajo consigo la aparición -o quizás, mejor dicho, la reaparición- de numerosas manifestaciones de la Virgen, acompañadas siempre del consiguiente milagro. Y en testimonio de aparición y milagro, aparecía misteriosamente -y perdón por la redundancia- una imagen virginal (1), en muchos casos, con evidentes connotaciones negras que, de una manera también sorprendentemente tozuda, deseaban ser veneradas en el mismo lugar de su hallazgo. Tal es el caso de ésta Virgen de los Enebrales, de Tamajón.
(1) John Ronald Reuen Tolkien: 'Cuentos desde el Reino Peligroso', Ediciones Minotauro, S.A., 2010, página 194.
Apenas una decena de kilómetros separan el curioso despoblado de Villacadima de otro pueblo, Galve de Sorbe que, a juzgar por las dos picotas que posee y el castillo que lo vigila como un silencioso halcón desde lo más alto de un cerro cercano, debió de poseer cierta relevancia en el pasado.
Como demuestran los numerosos graffitis de peregrino en el ábside de su iglesia -graffitis que, en numerosos casos desvirtúan las marcas originales de las cuadrillas de gansos que un día pasaron por aquí- su situación, cercana a las fronteras de Segovia y Soria, fue un día estratégica y lugar de parada y fonda para esos animosos peregrinos que, procedentes en su mayoría de Cuenca, atravesaban la Alcarria, siguiendo una ruta poco menos que olvidada hoy en día: Hita, Casas de San Galindo, Atienza, Albendiego y Campisábalos, para continuar desde Villacadima hacia Ayllón, ya en tierras segovianas, y desde allí seguir hacia Burgos, por las estribaciones y misterios de Villafranca Montes de Oca y el puerto de Pedraja.
No estoy muy seguro de que el hidalgo caballero don Quijote siguiera esta ruta, como pretenden hacernos creer los numerosos carteles diseminados por algunos pueblos de alrededor; pero sí sé que en estos campos yermos, ungidos de silencio, a veces los buscadores de setas encuentran retazos pétreos de memoria histórica, que apuntan a un lugar que en tiempos fue interesante, y hoy en dia, muñones de recuerdo tan solitarios, como las estrellas en el firmamento.