miércoles, 30 de noviembre de 2011

Ruteando por Guadalajara



'Pero sucedió que el Principito, habiendo caminado largo tiempo a través de arenas, de rocas y de nieves, descubrió al fin una ruta. Y todas las rutas van hacia la morada de los hombres' (1).



Hacía tiempo que no me concedía el placer de emplear el día completo ruteando por Guadalajara. De hecho, mis últimas experiencias en la provincia, se remontaban al invierno y a la primavera cuando, quizás atraído por la dulce golosina de la nieve, visité algunos lugares tan carismáticos como Albendiego y Campisábalos, para después, más tardíamente y casi por casualidad, acercarme haste ese misterioso laberinto, cercano a Brihuega y Torija, que son los eremitorios de Cívica.

No obstante, para ser honestos, debo el placer de la ruta que aquí se muestra -que también va hacia la morada de los hombres, como la ruta del Principito- a un excelente amigo y maestro, el señor Alkaest quien, aprovechando esa tregua concedida por las últimas borrascas, ideó la ruta, invitándome gentilmente a participar en ella. Una ruta que, para aprovechar las escasas horas de luz, comenzó a las siete de la mañana del pasado sábado, cuando la legión de la noche descansa en los vagones del Metro, después de una larga velada de fiesta y botellón.

Con los primeros bostezos del sol, atrás quedaron el puerto de Somosierra y las espesas nieblas matinales de Ayllón y su entorno, hasta alcanzar los conocidos y áridos contornos de la Sierra de Pela. Verdaderamente, es aquí donde comienza un viaje repleto de atractivos; unos atractivos que aúnan Historia y Cultura, con belleza y soterrados misterios. A la vera de ésta Sierra de Pela, no es difícil comenzar a toparse con algunos de estos alicientes, por ejemplo, en el despoblado de Villacadima, cuya iglesia románico-mudéjar de San Pedro, está considerada, junto con las iglesias de las poblaciones vecinas de Campisábalos y Albendiego, uno de los puntales del románico de calidad de la provincia. Algunos kilómetros más allá, encontramos Galve de Sorbe, con las manadas de terneras retozando en unos prados arropados por la dura escarcha, su castillo sobre la colina, sus dos rollos o picotas y ese símbolo solar con el anagrama crístico en la fachada de una de sus casas, que parece querer recordar, a todo aquél que se detiene a observarlo, la misteriosa frase de Jesús: Yo soy la Luz del Mundo.

En Condemios de Arriba, las custodias de los dinteles de sus casas comparten protagonismos con los interesantes restos románicos, esmeradamente labrados, de un antiguo templo desaparecido y hace tiempo olvidado de la memoria de los hombres.




Atrás quedan Atienza y Cincovillas, y ya en la carretera de Soria, Alcolea de las Peñas hace honor a su nombre, reservándonos, aparte del recibimiento de una compañía de gatos -mendigos por complacencia, que no por naturaleza- una fascinante atracción en su denominada cueva-cárcel, existente desde tiempo inmemorial y que, según nos comentan algunas amables vecinas, hoy en día es utilizada -aparte de por algún ocasional sin techo- por grupos de montañeros que hacen prácticas de escalada y descenso, aprovechando esas aberturas que en tiempos cumplieron su función de ventanas, conservando todavía las rejas algunas de ellas. Apenas un kilómetro más adelante, y visibles desde la distancia, los restos mellados de la torre de la antigua iglesia, nos indican la situación del despoblado de Moranglos, un lugar curioso, desde luego, que todavía conserva las tumbas antropomorfas labradas sobre la dura superficie de la roca, y algunas otras señales que remontan su habitabilidad a tiempos, como mínimo visigodos según los expertos.

En Paredes de Sigüenza, los espantabrujas dibujados en la fachada de alguna de sus casas, nos recuerdan antiguos mitos y tradiciones relacionadas con los antiguos celtas, mostrando una geometría característica, suya significancia se ha ido viendo desvirtuada con el paso de los siglos. Atravesamos el pueblo de Rienda -distante unos dos o tres kilómetros de Paredes- dejando atrás las abandonadas salinas para, una vez en las afueras, echar un vistazo a su parroquial. Sobreviven algunos restos de románico rural de cierto interés, y entre los canecillos situados en su fachada sur, sorprende encontrarse con el músico y la bailarina, que remontan nuestra memoria hasta el enigmático Maestro de Agüero y San Juan de la Peña. A siete kilómetros de Sigüenza, y dejado atrás el pueblo de la Riba de Santiuste y su impresionante castillo en el que, según la leyenda, habita desde tiempo inmemorial el fantasma de una doncella mora a la que todo el mundo se refiere como Manuela, la parroquial del pueblecito de Ures apenas conserva algunos restos románicos de interés, referidos al ámbito de los canecillos, completamente lisos, y las señales de un pequeño pórtico, cegado, en su lado sur. Un kilómetro adelante, la parroquial de Pozancos, más entera y de mayor envergadura, todavía mantiene el pórtico y el ábside, aunque poco es el simbolismo asociado a uno y otro. Más interesante, y situada a tres kilómetros y medio de Palazuelos -cabe destacar en esta población parte de sus murallas medievales, la picota y el espectacular castillo mandado construir por don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana- el pueblecito de Carabias recibe al visitante con los conocidos y elaborados espantabrujas tradicionales en la fachada de alguna de sus casas y le sorprende con la iglesia de San Salvador, del siglo XIII que, aún salvando la típica austeridad de los edificios cistercienses, conlleva la rareza de poseer una galería porticada circundante.

Guijosa, distante aproximadamente seis kilómetros de Sigüenza, atrae por la curiosidad de su castillo, cuya belleza se ve desvirtuada por una casa adosada, con puerta de almacén en uno de sus laterales, pero que reaviva el interés histórico por la proximidad de un castro celtíbero.

Termina la ruta en tres poblaciones próximas, que acrecientan el interés por el escaso románico porticado sobreviviente en la provincia: Cubillas del Pinar, Saúca y Jodra del Pinar.




(1) Antoine de Saint-Exupéry: El Principito', Editorial Alianza Editorial, S.A., vigesimoséptima reimpresión en 'El Libro de Bolsillo', 1988, página 78.

jueves, 26 de mayo de 2011

Brihuega: Santuario de la Virgen de la Peña



'En la fachada norte de esta iglesia,

coronada canónicamente la Virgen de la Peña

el 13 de agosto de 1928,

al conmemorar el 550 aniversario de Patronazgo

de la Virgen de la Peña fue restaurado este pórtico

y la fachada con dos ventanales.

Junio 1445-1995

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martes, 15 de febrero de 2011

Brihuega: iglesia de San Felipe

Se trata, sin duda San Felipe, de una de las iglesias más emblemáticas de ésta hermosa e histórica población alcarreña. Una iglesia cuya visión, permítaseme el añadido, resulta curiosamente familiar, hasta el punto de que cuando la vi por primera vez, de frente, tal y como aparece en la foto superior, no pude evitar preguntarme si fue, quizás, levantada, en aquéllos nebulosos días del siglo XII, por unos caballeros cuya sombra parece extenderse, como poco, hasta el sur de la ciudad, donde se levanta el Santuario de una Virgen Negra, conocida -al igual que en Sepúlveda y en Calatayud, por citar dos ejemplos- como la Virgen de la Peña: los caballeros templarios.

Créase o no, y lamento si levanto polvareda entre defensores y detractores -de una u otra forma, el Temple siempre levanta pasiones- que enseguida acudieron a mi mente las imágenes de dos iglesias que, de una manera intuitiva, constituyen, en mi opinión, un referente, siquiera en base a cierto parecido: la iglesia de Santa María de la Oliva, en Villaviciosa, Asturias, y la iglesia de Santa María do Olival o dos Olivais, en la emblemática población portuguesa de Tomar.

Ignoro, lamento decirlo, si hay documentación histórica que pueda corroborar ésta impresión; pero al menos, se sabe de la presencia en tierras de la Alcarria de las órdenes militares, y entre ellas, no faltan, desde luego, los templarios, siendo una de las referencias más cercanas a Brihuega, la ciudad de Torija, situada a apenas poco más de una decena de kilómetros de distancia.



domingo, 30 de agosto de 2009

Enclaves de Poder en Molina de Aragón


Cuando hablamos del Señorío de Molina, hablamos, sin duda, de una tierra de contrastes cuya historia, longeva y lejana en el tiempo, se pierde, cuando menos, en los albores de la Prehistoria. Una historia en la que la magia y la leyenda repercuten con fuerza inusitada, manteniendo una ancestral vigencia en lugares de especial relevancia.
En el caso que nos ocupa, el nexo común tiene, como eje central de un triángulo imaginario formado por Buenafuente del Sistal, Cobeta y el Barranco de la Hoz, el singular, y de hecho controvertido tema de las apariciones marianas.
Curiosa, cuando no sospechosamente, la presencia en la zona de cultos antiquisimos y una más que notable arraigambre de la cultura celtíbera, obligan a plantearse una serie de interrogantes, encaminados a la posible existencia de una hipotética relación.
Tampoco es ninguna novedad, constatar que la presencia del Cristianismo sustituyó en muchos lugares cultos anteriores, considerados paganos, levantando iglesias y santuarios, y también, por qué no decirlo, manteniendo algunas tradiciones basadas en dichos cultos, aunque, evidentemente, maquilladas y amoldadas a los dogmas de su religión.


miércoles, 26 de agosto de 2009

Torija estrena nuevo Centro de Interpretación

Por fin, después de varios años de lenta remodelación, las banderas ondean otra vez en lo más alto del castillo de Torija. También han desaparecido las grúas metálicas que sobresalían como los tentáculos de un pulpo por encima de sus muros y que, contempladas a kilómetros de distancia, ofrecían una nota discordante en su elegante estructura.
Aunque parece ser que nunca perteneció realmente a la Orden del Temple, hay quien supone -basándose en documentos que al parecer se conservan en el archivo histórico de la catedral de Sigüenza- que en ese lugar, o en sus inmediaciones, se levantaba la encomienda templaria de Torija.
Sea como fuere, lo cierto es que la provincia y todos los apasionados de este tipo de construcciones, netamente medievales, han recuperado una joya que, por las circunstancias que fueren, no ha terminado de desaparecer ni cambiar su estatus por el de Parador Nacional.
A partir de ahora, cualquier interesado en profundizar sobre la tierra y parte de Guadalajara tiene, en Torija, un excelente Centro de Interpretación de la Provincia, recién estrenado.

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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Recordando al Temple en Torija

'El tiempo revela todas las cosas: es un charlatán y habla hasta cuando no se le pregunta'.
[Eurípides]

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