martes, 24 de diciembre de 2013

Saúca: Nª Sª de la Asunción


También en las cercanías de Sigüenza y no muy lejos de Jodra del Pinar, la población de Saúca nos reserva otra agradable sorpresa, pues dentro de su núcleo urbano, se localiza uno de los templos más interesantes del románico porticado de la provincia, dedicado a la figura de Nª Sª de la Asunción. Templo, así mismo, de bellas y equilibradas proporciones, resulta interesante observar que todavía mantiene intactas sus dos galerías porticadas; aquéllas, precisamente, que se abren a los lados sur y oeste del recinto sagrado, con dobles columnas sustentadas por capiteles, en algunos casos historiados, en los que, a pesar de no haber sido respetados en su totalidad por la erosión e incluso por la indiscriminada y estúpida acción humana, ofrecen detalles notablemente interesantes. A este respecto, llaman la atención la proliferación de capiteles que, situados en la galería oeste muestran, en sus motivos, esas antiguas alusiones al mundo anímico celta, basadas en las pequeñas cabezas, generalmente de rostro sonriente e irónico, que surgen de la floresta, cual dioses elementales llamando la atención de los generosos dones de una Madre Natura siempre dadivosa con sus criaturas.


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Dones naturales, que continúan, en la galería sur, con la exuberancia de esos jardines que tan escrupulosamente tallaban los canteros medievales. Una galería que, además, nos ofrece, entre los capiteles historiados, alusiones a la Anunciación, recordándonos la presencia de un arcángel, Gabriel que, a diferencia del occidentalizado San Miguel, suele tener una importancia capital en las tradiciones orientales y particularmente en el Corán. Conocimiento y ambigüedad, mantienen una eterna lucha, en el enfrentamiento entre grifos y leones, cerca de dos figuras, quizás San José y María, que mantienen una actitud hierática, expectativa, digna, tal vez, de dos figuras netamente humanas que han visto alteradas su condición por la gracia de Dios.
En definitiva, un lugar para la contemplación y la interpretación, que puede dejar un agradable sabor en el paladar de todo viajero que se decida a realizar una ruta de interés por la zona.

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2 comentarios:

Syr dijo...

Es sin duda Saúca, el exponente más notable de la riqueza que atesoraba el obispado de Sigüenza a principios del s. XIII. Sobrecoge la magnificencia de un gran templo en poblado tan pequeño y recuerda al románico segoviano y burgalés(?) aunque sus tallas tienen manos de maestros seguntinos.Ciertamente, lo que atrae en primer lugar son sus galerías porticadas y los capiteles que decoran las columnas de su atrio en donde destaca la representación ingenua de la Anunciación, pero lo más significativo de todo, para mí en particular, es la peculiaridad de su ábside rectangular, que rompe el molde del modelo de la zona.

Un fuerte abrazo, Caminante

juancar347 dijo...

Se trata, como dices, de uno de los más notables exponentes del románico cercano a Sigüenza; y de hecho, si me apuras, también de uno de los más desconocidos. A veces ocurre, que no deja de ser un detalle sorprendente, como muy bien apuntas, una obra tan magnífica, tan teóricamente llena de recursos para un poblado relativamente tan pequeño. También es interesante tu apreciación, pues los ábsides rectangulares eran más propios del prerrománico y de comienzos del románico (periodo de transición, podríamos llamarlo) que de épocas posteriores, siglos XII-XIII, cuando ya estaba sobradamente asentada la tradicional forma del semicírculo, aunque como rarezas, y no demasiado lejos de la zona, podría citarse también la iglesia de San Salvador, en Carabias, donde se supone que contaba con al menos tres de sus lados porticados, aunque en la actualidad, esta tercera galería esté cegada. Siempre es un placer debatir y aprender contigo. Un abrazo