jueves, 16 de agosto de 2007

El castillo templario de Torija



A diferencia del destino desolador de la gran mayoría de castillos, que -como antiguamente 'el toro negro de Osborne'- coronan los sitios más elevados de muchas regiones y caminos de España, el castillo de la localidad alcarrena de Torija desafía al tiempo con orgullo, conservando prácticamente íntegra su estructura, después de ser convenientemente restaurado, pues fue dinamitado por el guerrillero Martín el Empecinado durante la Guerra de la Independencia.
La tradición oral, insiste en atribuir el mérito de su construcción a los freires milites de una de las órdenes medievales de caballería más famosas y controvertidas de la Historia: la Orden de los Pobres Caballeros del Templo de Salomón, más conocida como Orden del Temple.
Como suele ocurrir en la mayoría de lugares asociados de una u otra manera a los templarios, con relación al castillo de Torija no existe -o no se ha descubierto hasta el día de hoy- documentación escrita que demuestre la veracidad de su autoría, aunque se supone que sus cimientos se asientan sobre lo que fuera un antiguo convento.
Si repasamos un poco la documentación histórica relacionada, observaremos que los investigadores consideran el término 'torija' como una derivación de la palabra latina 'turrícula', que significa, a grosso modo, 'torrecilla', ofreciendo, por tanto, una idea bastante aproximada de cuál era su función desde la época romana: servir como puesto de vigilancia. Así continuó durante la invasión árabe de la Península -tampoco quedan apenas referencias- hasta, aproximadamente, el año 1085, en que fue reconquistada la zona por el rey Alfonso VI.
Es a partir del siglo XIII, cuando la documentación histórica comienza a definir las vicisitudes de este hermoso castillo, situado en un punto fundamental de comunicación entre dos reinos claramente perfilados: el reino de Castilla y el reino de Aragón. Aún hoy día, su silueta atrae la mirada del viajero que se dirije hacia ésta última región, encontrándoselo prácticamente de frente una quincena -aproximadamente- de kilómetros después de dejar atrás la cosmopolita ciudad de Guadalajara y el desvío a un pinturesco pueblo, llamado Valdenoches.
Pero volviendo al tema histórico, se sabe que en ese siglo -XIII- el rey Alfonso XI entrega el lugar a Alonso Fernández Coronel, que fue uno de los capitanes más destacados en la famosa batalla del Salado, librada el 30 de octubre de 1340, en la actual provincia de Cádiz. En ésta batalla, las fuerzas de Castilla y Portugal infligieron una decisiva derrota a los benimerines -tribu de origen bereber denominada Banu Marin, que conquistó a la debilitada dinastía almohade en 1269- última nación norteafricana que trataría de invadir la Península Ibérica . Mandado Alonso Fernández Coronel ejecutar por el rey Pedro I el Cruel, Torija pasó a manos de Iñigo López de Orozco, gran magnate de la Alcarria hacia la mitad del siglo XIV.
Siendo rey Enrique II, el castillo y villa de Torija fueron entregados como premio -situación de quita y pon muy común en la época, basada en méritos, alianzas y conveniencias- a Pedro González de Mendoza, hasta el punto de que, en 1380, Torija figura en el mayorazgo que dicho caballero funda a favor de su hijo Diego Hurtado de Mendoza, quien sería futuro almirante de Castilla.
Durante el reinado de Juan I de Trastámara -rey de Castilla desde el 24 de agosto de 1379 al 9 de octubre de 1390- y cediendo ante las continuas demandas de derecho presentadas por la familia Coronel, se hizo entrega del castillo a Dª María Coronel, hija del primero de sus dueños.
En el siglo XV, el regente de Castilla, Fernando de Antequera, donó Torija y su castillo a Pedro Núñez de Guzmán, copero mayor, quien, a su vez, lo cedió a su hijo, Gonzalo de Guzmán, conde de Gelves.
Dentro de los numerosos avatares sufridos por la villa y el castillo, se encuentra, también, el protagonizado por los Infantes de Aragón en 1445. Desde allí, hicieron la guerra a otros pueblos alcarreños, situando la ciudad de Brihuega y amenazando la región de Alamín. Atacado el castillo por las tropas del arzobispo toledano Alfonso Carrillo y el marqués de Santillana, fue defendido por Juan de Puelles, uno de los mejores capitanes de los Infantes, quien consiguió mantener durante varios años el cerco.
Numerosas son, por tanto, las fuentes históricas referidas a tan singular castillo. Tal vez por eso, no es extraño encontrar en las cercanías, junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción -de estilo gótico-renacentista, siglo XVII- una placa en la que puede leerse la siguiente inscripción:
'A los caballeros templarios / a Felipe V / a D. Juan de Austria / a cuyas órdenes luchó Cervantes/ al paso honroso y a Dª Juana / sobrina del cardenal Cisneros/ que han inmortalizado / esta histórica villa de / Torija'.
En 1995, la Torre del Homenaje se utilizó para albergar una recopilación de los aspectos más interesantes de la vida y obra del escritor y Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, y sobre todo, de su libro 'Viaje a la Alcarria', albergando un pequeño museo.
En la actualidad, el castillo se encuentra cerrado, ya que en su interior se están realizando obras de reacondicionamiento, cuyo objetivo es albergar el futuro Centro de Interpretación Turístico Provincial.
Más información:
Oficina de Turismo
Plaza de la Villa, Nº1 (junto al Ayuntamiento)
Telf.: 620 101 330






video